
Al poco tiempo de publicar la entrada
Datura Stramonium (ayer mismo) recibí la sorprendente visita de una monjita que , según declaró, pertenecía a la comunidad de las
Clarisas cuyo convento se ubica en la localidad de
Alcaudete. El objetivo de su visita era el de solicitar una donación para las necesidades del convento, solicitud que decliné amablemente sin entrar en detalles. Apenada por mi negativa y en el momento de volverse hacia la puerta del jardín, se fijó en mi llamativa Datura, cuyas flores son verdaderamente hermosas y creí ver entonces un destello en sus ojos al tiempo que la expresión de su rostro se iluminaba con una sonrisa digamos que muy sensual. ¿Es una Datura? me preguntó la monjita. En efecto contesté, sorprendido por su sagacidad para reconocer las solanáceas.
¿Qué no me podría usted preparar una infusión con algunas hojas?, estoy desfallecida pues como que llevo tres días de limosnera por Chamartín. Ante tan amable solicitud en la que detecté un inconfundible acento catalán, la invité a pasar a casa asegurándola que la prepararía con mucho gusto. Gracias, me contestó la religiosa, esperaré aquí fuera.
Entré a preparar el brebaje mientras , através de la ventana de la cocina, observaba yo cómo la hermana se acercaba a la planta mirándola con expresión de arrobo.
La ofrecí el té, pocos minutos después, comprobando de qué manera deleitosa lo consumía en un par de tragos.
Sin mediar palabra y en breves segundos la monjita entró en un éxtasis diz que medio místico (es una apreciación personal). Allí se quedó en actitud contemplativa en medio del jardín y en lo que a mí se me antojó una escena neobarroca digna de una escultura de
Bernini.
Para qué explicar mi sorpresa que, con el paso de las horas, se transformó en seria preocupación. Allí seguía, impertérrita, rígida sin contractura pero firme como una roca. Aquí sigue desde ayer, ha pasado la noche al sereno y no hay forma de despertarla. He intentado ponerme en contacto con el convento de Clarisas de Alcaudete sin resultado hasta la hora presente. Está tranquila y parece feliz, no presenta signos de hipotermia y de tanto en tanto la oigo musitar una plegaria.
Yo, que soy apóstata aunque con aficiones parapsicológicas, no quiero pensar ni en una catalepsia hiperestésica (facultad psi-gamma) ni mucho menos en signos de beato arrebato místico, pero no vaya a ser que me haya caído una venerable en el jardín y a ver qué hago.
Es lo que hay.