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No más imagenes de tortura. Cultivemos el deporte.
Acuarela sobre papel,40 x 30 cm.
La Conferencia Episcopal Española y su secretario general y portavoz, Juan Antonio Martínez Camino mantienen desde hace ya mucho tiempo una arrogante pero desigual batalla contra la realidad sin saber exactamente en qué país viven y haciendo del Estado el enemigo a batir mientras cometen el habitual error de confundir a éste con el Gobierno.
He aquí sus últimas declaraciones:
1. La Conferencia Episcopal Española (CEE), ha considerado "grave" que una sentencia prohíba la exhibición de símbolos religiosos, y está en contra de que se prohíba el uso del crucifijo en las escuelas públicas por ley, ha dicho su portavoz y secretario general, Juan Antonio Martínez Camino.
2. La Conferencia Episcopal Española critica la conducta "desordenada" de los homosexuales.
3. Martínez Camino, en la rueda de prensa posterior a la reunión de la Comisión Permanente de la CEE, ha añadido que el crucifijo no impone ninguna religión, que "no implica ninguna confesión de fe" y que el Estado, aconfesional, debe tutelar la libertad religiosa. "Eliminar símbolos es segar la hierba bajo los pies de nuestra propia cultura", ha dicho. "Prohibir el crucifijo es ir en contra del crucifico" ha dicho Martínez Camino.
4. Según el portavoz de la CEE, nuestras sociedades son cristianas y el Estado tiene que tener su neutralidad, pero eso "no quiere decir que esté legitimado para prohibir la exhibición de los símbolos cristianos en ningún sitio". El crucifijo, ha agregado, además de un símbolo cristiano "es un símbolo de la raíz de nuestra cultura".
Con respecto al primer apartado yo estoy seguro de que el señor Martínez Camino sabe lo que significa el espacio público (interior o exterior) y que en dicho espacio se reunen toda clase de seres humanos no necesariamente adscritos a ninguna confesión religiosa con lo que parece más que razonable no mostrar símbolos de una en concreto.
Al apartado segundo quiero añadir que ,acaso, lo desordenado de la conducta de los homosexuales sería la adopción, no debidamente justificada y repentina, de práticas heterosexuales. Así, por capricho, a ver qué pasa.
Tengo varios amigos homosexuales cuyo sentido del orden, en general, envidio sinceramente.
En el apartado tercero la cosa resulta asombrosa.
Si el crucifijo no implica ninguna confesión de fe (algo más que discutible) representa entonces la imagen de un individuo sometido a la tortura en la cruz, práctica habitual en la antigua Roma, cuyo sadismo conviene no seguir mostrando (en el espacio público).
Referente al apartado cuarto, conviene recordar que las raíces de nuestra cultura son múltiples y se extienden en nuestro territorio como las de los olivos o los abedules.
En las raíces de nuestra cultura están, por ejemplo,los bisontes de Altamira, La Dama de Elche, La Bicha de Balazote, el Arco de Trajano, el Hércules (Museo Arqueológico Nacional),los jardines del Generalife,la Mezquita de Córdoba y un larguísimo etc. que evito al paciente lector.
Todos ellos están en los museos, en los libros, al aire libre y público y en Google pero no necesariamente sobre la pizarra del aula.
Tanto los que, como yo, peinamos canas como el señor Martínez Camino pese a su juventud, seguro que recuerdan cómo el Estado Nacional Católico de aquellos olvidables años contaron con el beneplácito de la Iglesia Católica para mostrar en dichas aulas las efigies de Franco y Jose Antonio Primo de Rivera, generalmente acompañadas del torturado.
O sea que la jerarquía eclesiástica y su portavoz
han perdido el oremus.
Total que para quitarle hierro y sangre al asunto, yo propongo la imagen que encabeza esta entrada, eso sí, en el espacio privado.
* CEE, siglas de la Conferencia Episcopal Española y no, como algunos malintencionados me han sugerido,Confederación Económica Episcopal.