
Tinta china y rotulador sobre papel
Hasta hace muy poco pensaba yo que no entendía nada acerca del fútbol con lo cual mis opiniones resultaban innecesarias y generalmente indocumentadas.
Tras seguir con verdadero entusiasmo este Mundial en Sudáfrica, viendo jugar a la selección española, ya me da igual no ser experto en el asunto y empiezo a pensar que este deporte, practicado como lo hacen estos muchachos de La Roja, es ,como el arte, una técnica social de emociones. Me he visto a mí mismo levantándome de la butaca y gritando ¡Gol! y me he quedado bastante perplejo.
Entender, lo que se dice entender, hay que hacerlo con el teorema de Pitágoras o con la Teoría de Los Fractales pero con el arte y con el fútbol lo que hay que hacer es emocionarse, que para eso están.
Con esa merecida aunque escasa victoria del equipo español con la camiseta roja ante la selección alemana de esta noche, he acabado de transformarme en algo parecido a un seguidor incondicional habiendo aprendido algo de lo que es jugar al fútbol y cómo estos chicos hacen que parezca fácil lo que sin duda no lo es. Nada proclive a entusiasmos patrios y a inútiles sublimaciones, sólo considero lo divertido y hermoso que es ver jugar bien al fútbol.
Hace unos días le preguntaban al escritor Javier Marías, en un programa de TV y como conocido aficionado y experto en este deporte, su opinión acerca de los distintos equipos de este Mundial y al contestar acerca del equipo español dijo que lo consideraba una incógnita. Yo, que sigo sin saber nada , considero que desde esta noche es una certeza y da gusto ver con qué inteligencia, finura , energía y elegancia juegan al fútbol.
Creo que algún periódico encabeza su portada de hoy con un titular que dice :Visca España.
Me parece estupendo, estoy de acuerdo.