
FIGURACIÓN NARRATIVA
El Estudiante de Heidelberg. Acrílica /tabla. 81 x 122 cm
Declaraba hace unos años el filósofo Gustavo Bueno que los artistas somos , entre otras cosas, unos analfabetos políticos. Se refería sobre todo a los actores tanto de cine como de teatro y hacía estas declaraciones con ocasión de aquellas acciones y manifestaciones contra la última coalición guerrera que tales actores promovieron en contra también de los políticamente fenecidos Bush, Blair y Aznar.Como artista plástico no puedo por menos que sentirme igualmente aludido y formando parte de ese colectivo de iletrados,vándalos, torpes, zafios y catetos, voces conceptualmente homogéneas que este anciano materialista dedicó, en aquel momento, al antedicho colectivo.
Como tales declaraciones carecen de la actualidad necesaria para polemizar con tan irascible individuo las traigo a colación en esta entrada para considerar algunas cuestiones. En primer lugar comprobar cómo hasta los más conspicuos pensadores son capaces de propinar exabruptos no debidamente justificados y exudar gilipolleces en los medios de comunicación en los que suelen disfrutar de tribunas para expresarlas públicamente.
Considerar además que en España sólo se consiente un talento por persona de modo que si eres, por ejemplo, autor o actuante en una ocupación sea artística o no lo sea, no se te permite serlo en otra, considerando esta segunda como una simple afición que te inhabilita para emitir opiniones, para ponerlas en práctica y desde luego para intentar con ella ganarte la vida.
Es esta una idea recibida de la inteligencia del desaparecido Francisco Umbral con quien mantuve una breve pero fructífera relación profesional.
El mencionado Gustavo Bueno representó, con sus epítetos dedicados a los artistas,lo más granado de esa España intransigente, reduccionista y mezquina a la que me refiero, dictaminando que los artistas en general y los actores en particular, no estaban/estamos capacitados para manifestar opiniones políticas fuera de los escenarios, los platós o los talleres.
No siendo la pintura un medio de subversión, por mucho que se empeñaran en su momento los representantes de llamado realismo social,si es,a mi entender, un vehículo tan adecuado como otro para la narración.
Pasaron los tiempos en los que esta figuración narrativa fuera considerada abyecta por los puristas de la abstracción lírica, geométrica o expresionista.
Pasaron los tiempos en los que sólo se podía ser una cosa o la otra pero no las dos (o tres) a la vez y estamos en los que se piensa y se actúa en diversos escenarios, se escribe pintando, se pinta escribiendo, se armoniza con el claroscuro, se reflexiona con el dibujo sin que ninguna de estas actividades se considere contradictoria o metafórica, es decir un oxímoron.
Además, hoy para bien o para mal, internet con sus ilimitadas, al parecer, posibilidades ha dado al traste con todas estas detracciones, haciendo de cada "aficionado" un editor de "periódicos" y de cada diletante un autor
.
Blogueros somos y en el camino (cibernético) no encontraremos.
Bueno, por favor, déjenos en paz.