lunes, 6 de septiembre de 2010

Dédalo y el Minotauro


Dédalo construye la vaca de cobre con ayuda de ER. Pasifae se instala para una prueba.


En un momento determinado de la antigüedad clásica Pasifae, reina de Creta y hermana de Circe la encantadora de Ulises, decide casar con Minos, dudoso personaje hijo de Zeus y Europa , para cumplir sus deseos de organizar una familia numerosa. Tras el matrimonio, Minos queda satisfecho del resultado y decide sacrificar en honor de Poseidón sin acabar de encontrar una víctima adecuada por lo cual ruega a este oceánico dios le envíe una de su preferencia.
Poseidón le manda un toro que surge del propio océano y que, a primera vista, resulta un morlaco de unos setecientos kilos de canal, berrendo, bragado y con más de tres hierbas.
Asombrado Minos por la bella estampa de la res decide que tan hermoso ejemplar no merece ser sacrificado y lo indulta, desoyendo los consejos de Pasifae que albergaba malos presentimientos.
Poseidón monta en cólera por este desaire y arregla las cosas de manera que el toro, indebidamente indultado por el rey de Creta, recorra los campos y villas del lugar en un estado de furia tal que produce una terrible devastación en personas, bienes muebles e inmuebles y semovientes.
Por si esto fuera poco, la bestia bragada se la quita y acosa sexualmente a Pasifae que vé de este modo confirmados sus temores.
Ante la insistencia del morlaco en conseguir los favores de Pasifae se decide en la corte cretense llamar a Dédalo, escultor y arquitecto de mucho prestigio en la época, encargándole la construcción de una vaca de cobre con la idea de que actúe como señuelo de manera que Pasifae se instale en ella adoptando aquella postura que facilita las cosas al encelado animal. Siendo el bestialismo una práctica del todo habitual en la Grecia mitológica no hay que asombrarse de nada a este respecto pues conviene de recordar que el propio Zeus no tuvo ningún inconveniente en travestirse en cisne para seducir a Leda.
Finalizada por Dédalo la construcción de la vaca, se procede a la consumación de la coyunda y, en tiempo y forma habituales, Pasifae da a luz a un mutante con cabeza de toro y cuerpo humano a quien se da el nombre de Minotauro con ánimo de satisfacer tanto al rey como a la res. Esta primogenitura no complace especialmente al rey de Creta que decreta que tal bestia no ha de vivir en palacio y será llevado a una laberíntica oquedad en un bosque cercano.
Instalado el Minotauro en el Laberinto, se dedica a sembrar el pánico entre los lugareños hasta el momento en que Minos, acaso arrepentido de no haber sacrificado a tiempo a la bestia, vuelve a requerir los servicios de Dédalo que ya se ha asociado con ER, organizando con el ente un estudio de arquitectura y diseño.
Esta vez el encargo consiste en acabar con el mutante que empieza a ser un estorbo ocasionando graves perjuicios a la incipiente industria turística cretense y a los cruceros por el Egeo
Con ayuda de Ariadna, la hija más lista de Pasifae y Minos y poniendo en práctica una ingeniosa idea de ER para evitar la desorientación del arquitecto en el Laberinto, llevan a cabo el conocido truco del hilo atado a la cintura de héroe. De esta manera sujeto y con gran destreza en el manejo de la espada, Dédalo acaba con el Minotauro en un abrir y cerrar de ojos y se vuelve por donde había venido sin la menor dificultad. Es bien sabido que, desde entonces, el nombre de este heróico alarife queda unido para siempre a todos los complicados circuitos, pasillos , laberintos, corredores y oscuros subterráneos. Nada se dice al respecto en las diversas versiones de la mitología griega acerca de que la propuesta original era de ER y queda la idea del hilo indebidamente atribuída a Ariadna.
Así se escribe la Historia, con esta calse de ingratitudes.