sábado, 15 de octubre de 2016

SIN LICENCIA POÉTICA





EN EL PRADO. VERDE


Viendo a Danae desnuda
una mañana en El Prado
me quedé tan mareado
que pensé pedir ayuda
a un ujier, 
pero después de un momento,
recobré el conocimiento.

Entonces oí el sonido
del idioma japonés
que una vez que los has oído
nunca olvidas cómo es.

Sentí como si de El Prado
fuese a Tokio transportado.

Volviendo en mí del mareo,
junto al cuadro de Tiziano,
yo lo primero que  veo
es un copista,
un fulano
que a Danae pinta en verde
pretendiendo que concuerde
con el cuadro original
del gran maestro italiano.

Esto me parece mal
pero callo
es veterano
no tengo porqué opinar
de su forma de copiar.

Pero, de verde 
¡Dios mío!
¡La Danae de Tiziano!

Me parece que a este tío
le han dejado de su mano
las musas de los copistas,
porque incluso los turistas
japoneses que lo han visto,
no dan crédito a sus ojos,
y yo pienso, 
luego existo
que al menos si fuese en rojos…

El copista de Tiziano
va a resultar daltoniano.

Siempre se ha dicho 
y se ha escrito
lo difícil que resulta
pintar con este maldito
verde
que a la vista insulta,
pero yo estoy convencido,
que este hombre no lo ha oído.

Y de pronto voy notando
algo raro en su cabello
el pintor sigue pintando,
 me doy cuenta de que aquello
está demasiado espeso,
sin movimiento, muy tieso.

Creo que según se ve
el copista en su cabeza
lleva puesto un bisoñé
casi con toda certeza
pues, sobre todo en la nuca,
se le nota la peluca.

Yo lo comprendo y no dudo:
es un castigo del Cielo,
pintando en verde el desnudo
se le habrá caído el pelo.

Acaso el verde propicie
el infierno o la calvicie.