miércoles, 10 de febrero de 2016

Ripios de los Pliegos de Cordel "Sin licencia poética"



ELEGÍA DE UN ARTISTA ABANDONADO

(Dedicada a un crítico de arte)

¡Ay de mí que nunca he conseguido
que fijes en mis cuadros tu mirada!
Triste pintor que nunca ha merecido
una palabra de tu pluma consagrada.


Y no quiero decir que tengas pluma
pues, bien conozco, escribes con ordenador
sino que es la pluma quien consuma
la buena fama del escribidor.


Eso que escribes que tanto me asombra,
sobre otros colegas a los que yo envidio,
pues ellos ¿qué tienen?; a mí ni me nombras.
Vas a llevarme muy pronto al suicidio.
¡Tantos años pasados deseando
que me visites en una exposición!
¡Tanto tiempo leyendo y estudiando
tus textos en cualquier publicación!


Yo te sigo, maestro, y tú me ignoras
dejando mi trabajo como artista
a merced de algún simple periodista
que maneje, sin más, la grabadora.
Ya sé que eres distante y distinto
y conoces del arte los Arcanos,
mas no te importa nada lo que pinto
y mis cuadros te parecen provincianos.


Pero ¿qué digo?, ni siquiera eso
que ignoras por completo mi existencia
y con la devoción que te profeso
no dedicas a mí ni una sentencia.
Pues que de este país en cualquier parte
tu verbo es tan constante, tan ubicuo,
que resultas, maestro, el más conspicuo
de todos los que escriben sobre arte.


Sin embargo parece últimamente,
que pasas por alguna galería
con más asiduidad de lo prudente,
de manera que alguno pensaría
que ese lugar reclama tu atención
con más frecuencia de lo que sería
de esperar en tu habitual dedicación.
Ya sé que tu sagrado magisterio
se imparte de manera general
y que la rectitud de tu criterio
tiene fama de ser universal,
ajena a los bastardos intereses
que ignoran por completo la moral.
Ya comprendo que a ti, todos los meses,
no obstante tu prestigio doctoral,
te llegan los recibos e intereses
lo mismo que a cualquier otro mortal.


Mas tu interés a alguno le parece
que no es sólo por el arte en cuanto a tal
sino que hay algún espacio donde ofreces
tu apoyo de manera habitual.
A cambio,  ellos piensan que mereces
un estipendio, cosa muy normal,
y con eso a sus artistas enalteces
en tu clásica columna semanal.



Pues tan justo es tu verbo y adecuado

transformando en palabras cada imagen,


que al leerte me quedo anonadado


aunque yo de tu prosa quede al margen.


Ya sabes que la insidia no descansa
en un país repleto de envidiosos
que desprecia a los hombres prestigiosos
haciendo de los necios alabanza.



Escribí demasiado, me despido,
no quiero ya de tu paciencia abusar
pido perdón si te he entretenido
con mi torpe manera de pensar.
Los dioses de las artes te bendigan
y acuérdate de mí alguna vez,
no te importen las cosas que te digan
que, en general, serán estupidez
Por favor te suplico, no te vendas
mas si un día decides alquilarte,
lo digo sin malicia, no te ofendas,
hazme saber la forma de pagarte.


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