jueves, 3 de mayo de 2012

La Máquina del tiempo


La Máquina del Tiempo, imagen digital sobre tabla, 2008



No siendo el tiempo un valor absoluto, como se desprende la la relatividad general de Einstein, y siendo diverso para distintos observadores, llega un momento en el que, además, se acaba.
De tal manera y con este  modesto Big Crunch, el tiempo de La Habitación del Hipnal llega a su fin al menos "temporalmente".
Se han publicado 160 entradas que han merecido 1.260 comentarios y cerca de 50.000 visitas a sus páginas.
Los números también son algo relativo pero con estos, el autor de este blog queda suficientemente satisfecho al tiempo que espera que los comentaristas y colaboradores lo estén igualmente.
De momento, hasta aquí hemos llegado. Gracias a todos.
Si algún internauta y visitante de blogs, perdido en el espacio-tiempo, llega a este lugar me permito indicarle el enlace de este otro blog en el que he decidido seguir , con otras características, mi permanencia en la red.
http://wwwlaotrahabitacion.tumblr.com/

sábado, 17 de marzo de 2012

Juicio a Krahe

http://youtu.be/7xnZV9wvPWg (Los caminos del Señor)

Javier Krahe será juzgado el 28 de marzo por "cocinar" un cucifijo
Parece que los delitos contra los sentimientos religiosos y los que incurran en ellos son :
1.º Los que por medio de violencia, intimidación, fuerza o cualquier otro apremio ilegítimo impidan a un miembro o miembros de una confesión religio
sa practicar los actos propios de las creencias que profesen, o asistir a los mismos.
2.º Los que por iguales medios fuercen a otro u otros a practicar o concurrir a actos de culto o ritos, o a realizar actos reveladores de profesar o no profesar una religión, o a mudar la que profesen.

No sé qué tiene que ver Krahe con esto, no entiendo a qué viene aceptar esta denuncia ahora, después de cuarenta años, no parece que Javier con este antiguo vídeo, emitido como fondo de una entrevista en Canal+, "impida a ningún miembro de confesión religiosa alguna la práctica o asistencia a ningún acto propio de sus creencias". Aparte de al Centro Jurídico Tomás Moro, que en recuerdo del personaje cuyo nombre ostentan debe pretender que a Javier le corten la cabeza, no creo que a ningún seguidor sensato del crucificado le importe un bledo el mencionado vídeo.
No más juicios inquisitoriales acerca de asuntos que a pocos inquietan mientras se "olvidan"otros asuntos relacionados con banqueros que, al parecer, "han prescrito", que esos sí que inquietan a muchos.

martes, 6 de marzo de 2012

Tempus Fugit

 Basta de hablar de lo que me es odioso. Acrílica sobre tabla 81 x 122 cms

El País. martes 6 de marzo 2012
Cualquiera puede irse a ver una de las películas de Basilio Martín Patino, a quien está dedicado el ciclo de este mes, y contemplar los dibujos, collages y pinturas que componen las colecciones Gángsters & Falleras y Retratos de Familia y que conforman esta muestra que han titulado Tempus Fugit. Un lujo cotidiano, por muy absurdo que suene.
"Rien ne va plus", otra de las obras de Cavestany.
Define mucho lo que yo he venido haciendo: retratos, reuniones sombrías, espacios interiores que sugieren ambientes misteriosos... Es una mezcla de lofreak y lo gótic
Hasta el 29 de abril permanecerá abierta esta exposición del pintor, ilustrador de prensa y diseñador industrial que germinó hace ya unos años (1998), cuando Enrius fue invitado por la Asociación de Artistas del Tirol y viajó por primera vez a Innsbruck.
“Hasta ahora no he tenido ocasión de presentarla en Madrid”, dice un alegre Cavestany que se siente sumamente satisfecho con cómo ha quedado la exposición.
“Tiene mucho que ver con mi trabajo como dibujante y he querido añadirle algo de mi faceta de pintor”, cuenta. “Define mucho lo que yo he venido haciendo: retratos, reuniones sombrías, espacios interiores que sugieren ambientes misteriosos... Es una mezcla de lo freak y lo gótico, pero a mí no me interesan los monstruos, me interesan los personajes sombríos”.
¿Y qué es eso de unir falleras con gánsters? “Primero, por qué no; y segundo, son dos colectivos suficientemente surrealistas”, asegura el artista que realizó un mural en la Plaza de Cascorro por encargo del Ayuntamiento en 1983. Las historias de estos dos peculiares colectivos las ha reunido Cavestany en un libro de reciente publicación cuyos relatos mantienen un carácter similar al de las escenas de Tempus Fugit. Catorce años después de su viaje a Austria, esos personajes y situaciones que muestran sus dibujos, siguen tan vivos como entonces. Con esta muestra la el magnífico hall de la Cineteca se estrena también como lugar de exposiciones y acentúa su carácter polivalente. Un perfecto dos por uno para estos tiempos que corren.
Patricia Ortega

Tempus Fugit. Cineteca (Matadero Madrid). De 17.00 a 22.00 de miércoles a domingo. Hasta el 29 de abril.

El enigma de la infrarrealidad

RAFAEL FRAGUAS
Sorprende al visitante la riqueza de elementos gráficos, visuales y argumentales que Cavestany moviliza en las obras aquí expuestas y que bien cabría definir de neo-surrealistas, dentro de una figuración rotunda. En todas ellas aflora la atención del dibujo a la anatomía y la gestualidad -incluido el hieratismo- de sus personajes, encarados con el observador en actitudes desafiantes. Pese a ello, presentan una suerte de plus de humanidad por el vigor expresivo con el que comparecen, de manera tal que se autonomizan de su materialidad y cobran vida propia.
A ello contribuye también el sesgo caricaturizante que les asigna el autor, que no se arredra a la hora de incluir entre sus retratados a Benito Mussolini; al escritor regionalista santanderino José María de Pereda; a un sij enturbantado con guirnaldas al cuello o a una aristócrata alcohólica y británica, tal vez lady Stanhope, que posa en bañador junto a un elefante de grandes orejas desplegadas; eso sí, todos ellos y ellas en torno a mesas con alguna que otra cabeza humana sobre una bandeja y a cuyas espaldas discurren perspectivas fluviales de Venecia, San Petersburgo, Moscú o la bruma envolvente en torno a un castillo de Sisley o Whistler.
A tan feliz mixtura, sazonada con hechuras laboriosas de detalles anatómicos u objetuales, añade Cavestany el dominio ornamental de los espacios interiores, también de edificios, sobre todo rascacielos; lo esgrime con una erudición visual cuya administración -dentro de un caos siempre articulado por la racionalidad de un relato cuasi literario- genera no solo la evidencia de una propuesta gráfica personalísima, sino, además, efectos en la esfera infra-consciente del observador. Es precisamente por este piélago, a veces desolado y sombrío, por el que la obra de Cavestany se adentra resueltamente llevando con él de la mano al espectador, para depositarle suavemente ante un magma inquietante: el resultado suele ser un indefinible gozo del intelecto al saberse abducido por el autor y preso en una encrucijada atópica y acrónica, a caballo entre la perplejidad, el enigma y la sonrisa.

lunes, 20 de febrero de 2012

TEMPUS FUGIT





Presenté esta colección de dibujos y collages por primera vez en Innsbruck, invitado por la Asociación de Artistas del Tirol, en el verano de 1998.
Al volverlos a sacar de las estanterías del estudio para mostrarlos en Madrid y en el Vestíbulo de Cineteca en Matadero, he comprobado varias cosas con cierta sorpresa.
En primer lugar lo adecuado y perdurable de su título en el tiempo, pues han pasado catorce años y un siglo desde su viaje a Austria y los personajes y situaciones que muestran los dibujos, siguen tan vivos como entonces. Es verdad que al afirmar lo anterior me mueve una muy subjetiva emoción de autor con lo que será su exhibición al público madrileño, en este espléndido espacio de Matadero, lo que otorge fe de vida a estas mas bien sombrías reuniones de personajes.
El procedimiento de las técnicas de reserva, que dota a los trabajos de un carácter de “falso grabado”,  mantiene todas las características gráficas necesarias para crear el ambiente de cierto misterio que rodea a estas escenas y quiero pensar que se han acentuado con los años.
Como la memoria nos traiciona con cierta frecuencia, había olvidado también que esta exposición se abría con una colección de retratos, agrupados en un políptico, que titulé “Gángsters y Falleras”. Las historias de estos dos peculiares colectivos las he reunido en un libro ilustrado de reciente publicación cuyos relatos mantienen un carácter del todo similar al de las escenas de “Tempus Fugit”. Uno no sabe nunca por qué caminos ha de llevarle la necesidad narrativa con palabras o con imágenes.
He querido completar la colección de dibujos y collages con dos pinturas que pertenecen en realidad a otra serie titulada “Retratos de familia” expuesta en Madrid en 1997, es decir, otra vez ”hace un siglo”.
Mi deseo es que ninguna de estas tres series hayan sufrido los estragos del tiempo que, como siempre, es fugaz.




martes, 7 de febrero de 2012

Realidad, veracidad y manipulación



Que la irrupción de la fotografía en el arte y la práctica, sea o no artística, de la reproducción de  imágenes supuso un punto de inflexión en la duplicación de la realidad es un hecho, por histórico, sobradamente conocido. La imagen en movimiento, proyectada sobre una pantalla, añadió un capítulo, no cerrado todavía, en esta recreación del mundo de manera que el cine no ha cesado de buscar y encontrar caminos nuevos de expresión revestido ya de su condición de séptimo arte.
La fotografía tal y como se conoció hasta la aparición y utilización de las señales digitales, pasó por ser un trasunto de la realidad cuya representación fidedigna asumió en exclusiva.
Pero este reflejo en papel de la realidad la traicionó en muchas ocasiones y la manipulación de las imágenes fotográficas se puso al servicio, casi desde el principio, de los más variados intereses comerciales, publicitarios, políticos o propagandísticos.
No me estoy refiriendo al fotomontaje, práctica artística utilizada como arma por autores  como el alemán John Heartfield que, tras la subida de Hitler al poder, desarrolló una denuncia política con este recurso artístico ( o antiartístico, según se consideren las convicciones dadaístas de Heartfield). Me refiero a la manipulación y utilización fraudulenta de los originales fotográficos con fines espurios y en los que, por adición o supresión de imágenes, se falsea la realidad. Numerosos casos de retoque fotográfico han pasado a figurar como ejemplos clásicos de trucos mejor o peor intencionados. Stalin manda retocar la foto en la que antes aparecía Trotsky, caído en desgracia, con el ominoso fin de reescribir la historia; aseguran que la fotografía en la que Lee Harvey Oswald se exhibe con un rifle ha sido trucada sustituyendo la cabeza del personaje original por la del considerado asesino de Kennedy. Esta práctica que fue habitual en la desaparecida Unión Soviética no es desde luego exclusiva de este período y se remonta hasta los orígenes de la fotografía.


 La "desaparición" de Trotsky


Artistas conceptuales como el fotógrafo norteamericano Duane Michals declaraban, el los años setenta del pasado siglo, que la fotografía, en ocasiones, miente, de manera que no era lícito considerarla siempre como un testigo fiable de la realidad sino como un procedimiento artístico. De esta manera se enlazaba con la famosa sentencia atribuida a Picasso acerca de que le arte es una mentira que nos acerca a la verdad lo cual parece otorgar patente de corso al arte para mentir tanto como sea necesario con el fin de alcanzar la verdad. El fin: el arte, justifica los medios: la mentira. Y la fotografía hace mucho tiempo que se considera un arte.
Soy escéptico ante este tipo de ocurrencias  que a fuerza de ser citadas, repetidas y reescritas adquieren rango enciclopédico almacenándose en los más variados compendios de frases célebres hasta quedar vacías de contenido.
Por un lado está, sigue estando, la verdad y por otro lado la mentira, lo difícil es tratar de establecer los límites de cada una y su territorio propio. En todo caso me estoy refiriendo a lo que se entiende por  artes plásticas y concretamente la pintura, el dibujo, la gráfica.
Si aceptamos que la fotografía ha quedado despojada de su condición de testigo documental de la realidad pasando a ser un procedimiento  artístico más, podemos convenir que ha quedado equiparada a la pintura, el dibujo, el grabado, el collage o a cualquier otro modo de representación y que tiene parejas oportunidades de mentir o de acercarse a una parte de la verdad.


Richard Estes.  Calle de París


























¿Qué diferencia existe, entonces, entre un paisaje urbano pintado, por ejemplo, por el hiperrealista  norteamericano Richard Estes y la fotografía en la que se basa?. Últimamente el enfático y devaluado término hiperrealista se sustituye por el de fotorealista y de hecho, en ocasiones  ambas imágenes se exhiben juntas, la fotográfica y la pictórica. ¿Cuál de las dos miente? ¿Cuál de las dos es un  reflejo de la realidad? ¿Qué aspecto, esencia o cualidad de la realidad captura el ojo humano que no capte el objetivo de la cámara fotográfica?
¿Qué placer, qué emoción, qué verdad encontraban los viejos pintores plenairistas plantando su caballete frente a un paisaje iluminado por el ardiente sol del mediodía que no encuentren los fotógrafos de naturaleza en busca de tal o cual amanecer en la sabana africana?
Parece que es en el periodismo fotográfico donde la fotografía alcanza las mayores cotas de realidad y testigos de dicha realidad como Robert Capa en la Guerra Civil Española o Dorothea Lange con las terribles escenas de la gran depresión americana de 1929, dotan a la fotografía de un poder de convicción y realismo indiscutibles.


 Dorothea Lange. Los refugiados por la sequía de Oklahoma acampando junto a la carretera.


Robert Capa. Hemingway en el frente de Aragón con soldados republicanos 







Sin embargo se pueden encontrar las mismas cualidades  y el mismo carácter de reportaje en las acuarelas y dibujos realizados por el pintor norteamericano Andrew Wyeth en la granja del matrimonio Kuerner (hoy Lugar Histórico Nacional en EE.UU.) , reportaje realizado al grafito, a la acuarela y al temple por este cronista de la América rural. La colección se reunió en un volumen publicado en 1976 por su esposa Betsy James Wyeth. La misma verdad, parejo realismo se encuentra en ambos reportajes y ambos procedimientos.
Wyeth, Lange y  Capa, tres grandes artistas, reflejan en su trabajo la realidad con distintos procedimientos igualmente estéticos y éticos, igualmente verdaderos y documentales.





 Andrew Wyeth. De la colección "Wyeth at Kuerners"






















Andrew Wyeth. Karl y Anna Kuerner. 




Andew Wyeth, De la colección Wyeth at Kuerners


Andrew Wyeth.  Manta militar


La emoción , la capacidad descriptiva, la narración dramática de hechos, retratos, paisajes y situaciones
tiene en estos tres casos semejante carga de realidad y de verdad.
Ambos procedimientos son también capaces de albergar, en  la materialización de sus imágenes, el truco, la apariencia, la levedad sin que tal aparición invalide su contenido. Es este contenido el que establece un diálogo con el espectador sin que sea absolutamente necesario comprender cabalmente todas las claves de un lenguaje cuyo conocimiento no resulta imprescindible para la comunicación interpersonal pues ésta se establece en ocasiones a través de la intuición alojada en las afueras de la razón.


Pero los procesos de digitalización  han venido a cambiar y simplificar peligrosamente las cosas y Photoshop ha "democratizado" la manipulación de imágenes  casi nunca en beneficio de la verdad y de la realidad. Casi siempre al servicio de una caprichosa banalización de la imagen cuando no al de un fácil y estandarizado "tratamiento"de la misma. La imagen fotográfica publicitaria, de la moda, comercial o pretendidamente artística adquiere, con este tratamiento digital, un alarmante nivel de impostura al que lamentablemente nos vamos acostumbrando sepultados bajo ese alud de estampas consuetudinarias de inmediata caducidad.


 La pintura, el dibujo sean o no "realistas" son , junto con la fotografía,  testimonio, transcripción e interpretación de esa cosa tan inaprensible que es la realidad. En el momento en que la fotografía renuncia a su condición de intérprete principal de esa realidad, a la  evidente veracidad de sus representaciones,  conviene recuperar el valor de la duda, el temblor inevitable  que caracteriza la búsqueda de la sinceridad a través del procedimiento manual que suele implicar un deseo de encontrar  esa parte de la verdad a la que es posible tener acceso.





































miércoles, 1 de febrero de 2012

Cumplir lo que se promete







La publicidad nos ha engatusado demasiadas veces con soflamas engañosamente seductoras. Como mucha otra gente yo desconfío, en general, de la publicidad. Siempre recuerdo aquel viejo eslógan de La Codorniz , (la revista más audaz para el lector más inteligente): Donde no hay publicidad, resplandece la verdad.
Sin embargo, el otro día, un sedicente colaborador de una empresa dedicada a la impresión digital publicó un comentario en la entrada "Cosas/Things" de este mismo blog, prometiendo el regalo de la impresión gratuita de mi libro a cambio de un comentario positivo acerca de los servicios de dicha empresa.
El procedimiento no es usual, o al menos a mí me parece inhabitual con lo que, pese a la inicial recelo, el ofrecimiento despertó  mi curiosidad.
Entré en la web de Printcolor  http://www.printcolorweb.com  que así se llama la mencionada empresa, y me di un paseo informativo por sus secciones con lo cual obtuve una primera idea  de esta imprenta digital y sus diversos productos. Tras intercambiar correos con el espontáneo comentarista, que responde al nombre de Carles Valls, llamé al teléfono que aparece en la página y fui atendido por Laura, que me confirmó la veracidad del ofrecimiento de Valls.
Siempre atendido por la dulce voz de Laura,  seguí los pasos habituales para subir el PDF de mi último libro "Gángsters & Falleras" al servidor de Printcolor (que aguanta hasta 200Mb) y volví a hablar con Laura para confirmar el éxito de mi envío.
Menos de una semana después he recibido el libro en casa. Estupendamente impreso, buen papel, con el gramaje y la calidad ofrecidos tanto en la portada como en el interior y, efectivamente, de forma gratuita.
Como soy de muy buen natural, he vuelto a llamar a Printcolor, he hablado con Laura(ya por vicio) y la he dicho que qué bien y qué todo.


Lo que estoy haciendo es cumplir mi parte del trato escribiendo acerca del buen funcionamiento de esta imprenta digital radicada en la Carretera de Mollet a Sabadell, Km.4,3, en El Polígono Industrial Can Vinyals, Nave 18 y en Santa Perpetua de Mogoda. En Barcelona, claro.
De momento y con respecto a esta empresa a todas luces catalana:
  Donde hay publicidad resplandece la verdad

sábado, 28 de enero de 2012

Años de oscuridad. Recordando a Thomas Bernhard

B
Thomas Bernhard


Hay años en los que uno no está para nada. No se interesa uno por casi nada y, de la misma manera, casi todo produce hartazgo y desengaño, sensaciones o emociones  éstas que se originan siempre tras un largo período de ávido interés por las cosas mientras se permanecía ignorante del engaño y las tinieblas en los  que realmente se vivía.
En las actuales circunstancias el inmenso flujo de información al que estamos sometidos actúa como un  potente anestésico el sueño de cuya razón vuelve a producir monstruos. Los monstruos de la recesión, el paro y la desesperanza en los que vive la gente en una sociedad que antes se consideraba feliz y privilegiada de vivir en ese inconsistente primer mundo.
No hay salida y todo va a peor cada día que amanece.

Pero en estas terribles circunstancias suelo refugiarme en los libros y la devota asiduidad con la que leo libros en busca de alguna complicidad que acompañe, o acaso atempere, mi hartazgo  de casi todo aquello en lo que había creído, me vuelve a llevar al lugar de la estantería donde descansan esos Maestros Antiguos del austríaco Thomas Bernhard.
Releo lo que me desconcertó hace más de veinte años, en aquellos años más claros en los que era yo, sin embargo, desconocedor de mi ignorancia.

Reger, crítico musical y social, trasunto de Bernhard, acude casi a diario a la Sala Bordone del Kunsthistorische Museum y sentado frente a "El hombre de la barba blanca" de Tintoretto, se enfrenta a los Maestros Antiguos y a casi todo el mundo que le rodea al que disecciona con una obsesión repetitiva que no deja títere con cabeza. Desde Durero hasta Rembrandt y Giorgione. Desde Velázquez a Lorenzo Lotto.
Un narrador-testigo se distancia en sus observaciones del personaje de Reger, trasunto de Bernhard para introducir otro punto de vista en el relato: (...) Al fin y al cabo  todos esos pintores no eran más que artistas del Estado completamente hipócritas, que atendieron el deseo de agradar de sus clientes, ni siquiera Rembrandt es una excepción, dice Reger,. Mire a Velázquez, nada más que arte de Estado, a Lotto a Giorgione, siempre sólo arte de Estado, lo mismo que que ese horrible protonazi y prenazi de Durero, que colocó a la Naturaleza sobre el lienzo y la asesinó(...) ese artista cincelador de Nuremberg (...) Los llamados Maestros Antiguos solo sirvieron siempre al Estado o a la Iglesia, lo que viene a ser lo mismo, así Reger una y otra vez, a un emperador o a un papa, a un duque o a un arzobispo. Así como el llamado hombre libre es una utopía, el llamado artista libre ha sido siempre una utopía, una locura, así Reger a menudo. Los artistas, los llamados grandes artistas, así Reger, pienso, son además los más faltos de escrúpulos de los hombres, mucho más faltos de escrúpulos aún que los políticos. Los artistas son los más hipócritas, todavía mucho más hipócritas que los políticos, así pues, los artistas del arte son todavía mucho más hipócritas que que los artistas del Estado, vuelvo a oír ahora a Reger. Ese arte, al fin y al cabo,se dirige siempre al todopoderoso y al poderoso y se aparta del mundo, así Reger a menudo, esa es su abyección. Miserable es ese arte y nada más(...)

Desde Goethe hasta Beethoven, desde Bach hasta Heidegger pasando por los guías de los museos y  desde las catedrales hasta los cantantes de lieder : (...) Entonces Beethoven me resulta insoportable (...) oigo su fracaso, veo su cabeza de marcha militar  (...) como al fin  y al cabo me resulta también insoportable ver a uno de esos cantantes con barriga o sin ella, destrozar el Viaje de invierno, sabe usted, porque un cantante de lieder, con frac y apoyado en un piano, cantando La corneja, me resulta siempre insoportable y ridículo, es de antemano una caricatura, no hay nada más ridículo (...) Los guías de los museos no son otra cosa que vanidosas máquinas de parlotear, que ellos mismos conectan mientras guían a un grupo a través del museo, esas máquinas parloteantes dicen siempre lo mismo, año tras año.(...)

  Y esto solo se refiere a los llamados Maestros Antiguos y a quienes los muestran en los museos o los admiran : (..)Va uno a la iglesia y la gente admira, va a un museo y la gente admira. Va a un concierto  y la gente admira, resulta repelente. La verdadera inteligencia no conoce la admiración, toma nota, respeta, estima eso es todo. La gente va a todas las iglesias y a todos los museos como con una mochila llena de admiración y por eso tiene siempre esos andares repulsivamente encorvados que realmente tienen todos en las iglesias y en los museos, dijo.


Y la prensa:
(...) Los periódicos ponen al descubierto y acusan y exageran naturalmente, pero lo anulan también todo enseguida de forma oportunista y de forma oportunista olvidan. Los periódicos son los que destapan y acosan y al mismo tiempo los que disimulan y encubren y sofocan en lo que a los crímenes y atrocidades políticas se refiere, así Reger.

El Vaticano, el papa y San Pedro de Roma:
La mayoría de los seres humanos, sin embargo, son incapaces de caricaturizar, lo contemplan todo hasta el final con terrible seriedad, dijo, y no se les ocurre la idea de hacer una caricatura, dijo. Van a una audiencia papal, dijo, y se toman en serio al papa y la audiencia, y de hecho durante toda su vida; ridículo, la historia de los papas no está más que llena de caricaturas, dijo. Naturalmente que San Pedro es grande, dijo, pero sin embargo ridículo. Entre en San Pedro y libérese por completo de los cientos y miles y millones de mentiras de la historia católica, no tendrá que esperar mucho y San Pedro entero le resultará ridículo. Vaya usted a una audiencia privada y espera la papa, y ya antes de que entre le parecerá ridículo y la verdad es que es realmente ridículo cuando entra con su túnica de seda pura de un blanco cursi.(...) Sabe usted, el papa católico está sentado como un muñeco trotamundos maquillado y astuto, bajo su campana de cristal a prueba de balas, rodeado de sus muñecos superiores e inferiores maquillados y astutos, qué repulsivamente ridículo(...)

Acerca de los austriacos:
(...) Al fin y al cabo el austriaco es francamente el encubridor de crímenes nato, dijo Reger, el austriaco encubre cualquier crimen, aunque sea el más innoble porque es al fin y al cabo, como queda dicho, la mosquita muerta oportunista nata. Durante decenios comenten nuestros ministros horrorosos crímenes y son encubiertos por esas mosquitas muertas oportunistas. Durante decenios engañan esos ministros criminalmente y son encubiertos por esas mosquitas muertas. Durante decenios mienten y engañan esos ministros austriacos y sin embargo son encubiertos por esas mosquitas muertas. Es ya un milagro que, de vez en cuando, se mande al diablo a alguno de esos ministros criminales y estafadores, dijo Reger, porque se le reprochan graves crímenes cometidos durante decenios, pero ya una semana después todo el asunto se ha olvidado, porque las mosquitas muertas han olvidado ese asunto. El que roba veinte chelines es perseguido y encarcelado por la justicia, el que estafa millones y millares de millones en su puesto de ministro es expulsado, en el mejor de los casos, con una pensión gigantesca y olvidado enseguida, así Reger. (...) Mientras que ese ministro hubiera debido ser acusado ante los tribunales y encarcelado, como corresponde a sus crímenes, puedo decir, durante toda su vida, disfruta de una pingüe pensión en su villa de Kahlenberg y nadie piensa ya en impedírselo. Lleva lo que se llama una vida disipada de ministro jubilado y cuando un día muera tendrá aún un entierro oficial y un mausoleo en el cementerio central, así Reger, junto a sus colegas ministros fallecidos antes que él, que fueron tan criminales como él.(...)

Y cómo no, la Justicia: 
(...) La justicia en Austria es hoy una justicia política, no independiente. La justicia austriaca de hoy se ha convertido realmente en una justicia política que es un peligro público, así Reger, sé lo que me digo, dijo. La justicia hace hoy causa común con la política, dijo Reger, solo tiene uno que ocuparse más de cerca de esa justicia católico-nacionalsocialista y estudiarla con la cabeza clara, así Reger.(...)

¿Qué hubiera escrito Bernhard, a través del inefable y atrabiliario Reger, acerca de "lo de  aquí" y "lo de ahora"?
¿Por qué la justicia española, a través del Tribunal Supremo se empeña en desacreditarse, en envilecerse a sí misma? Probablemente el atrabiliario Reger no se hubiera expresado con interrogantes, hubiera expresado la anterior pregunta de manera afirmativa, con esos obsesivos ritornellos que vuelven una y otra vez sobre la misma idea, tal y como escribía Bernhard.
Pero bueno, esto es tan solo una especulación. ¿No?

Como para confiar en la Justicia, en el Arte, como para creer en según qué profesionales de la política, de la Iglesia, como para mantener esperanzas acerca de la democracia...
Al cabo de más de veinte años de su muerte la lectura de Thomas Bernhard sigue siendo un revulsivo necesario en estos años de oscuridad.
Durante años yo también he intentado siempre escucharlo y leerlo y mirarlo todo totalmente y en fin, al final y ahora, me ha horrorizado todo. Por que hay años oscuros como estos en los que uno no está para nada. Puede que ni siquiera para releer a Thomas Bernhard. Pero lo he releído y, no sé por qué, pero me siento mejor. Puede que hasta menos hipócrita.