domingo, 5 de abril de 2009

Proverbio nº 23



Resulta frecuente que personas no especialmente avisadas en asuntos relacionados con el arte pictórico confundan algunas obras de artistas más o menos universales con las de ciertos coetáneos ante la aparente similitud de los estilos y procedimientos de cada uno de éstos. Es el caso de Peter Brueghel el Viejo, también llamado el Pícaro, que puede fácilmente confundirse con Hieronymus Bosch, conocido en España como El Bosco, quien ejerció sobre el anterior una gran influencia. Los cuadros de Brueghel se encuentran bajo la influencia del maestro de Bois-le Duc y mantienen, sin duda, una deuda con él.

La cosa se complica cuando nos encontramos a otra pareja, los dos hijos de Brueghel, Jan, llamado Brueghel del Paraíso y Pieter II, llamado Brueghel del Infierno. Es placentero para un padre ser confundido, en ocasiones, con sus propios hijos pero al mismo tiempo resulta muy doloroso para la autoestima, serlo con quien más admiramos. Toda esta confusión debe ser cabalmente explicada pues de lo contrario, nos llevará al desorden que es la puerta por donde entra la locura siendo ésta, a su vez, una piedra que hay que extraer del cráneo con sumo cuidado. (Ver, “La cura de la demencia”. El Bosco. Madrid. Museo del Prado.)

El proverbio nº 23 aporta algo de luz en esta tiniebla histórica con sus manifestaciones tanto visual como verbal. Dos locos sonríen bajo una misma caperuza, dos cabezas cubiertas con el mismo sombrero, Pieter Brueghel y Hieronymus Bosch tocados con la misma txapela. Esta loca necesidad de pintar transmitida de generación en generación. Dos de los Tiépolo pintando al unísono, un bodegón cubista pintado por Braque y atribuido a Picasso. Todos los Madrazo pintando retratos de comendadores y duquesas, al mismo tiempo, los Zubiaurre pasando de todo y haciendo oídos sordos ante las críticas, generalmente estúpidas de algunos contemporáneos que merecerían no serlo. Y así hasta terminar, en nuestros días, con aquel pobre individuo que confundió a su mujer con un sombrero y se la puso en la cabeza

24 comentarios:

Irislis dijo...

Siempre me ha gustado "El triunfo de la Muerte". Vaya Ud a saber a cual de los tres Brueghel le debo los honores.

Apartando el hecho, muy buen artículo. Me averguenza admitir que la ignorancia me carcome.

Enrius dijo...

Saludos Irislis.Si es usted la de la foto, y no una doble de Pola Negri, ya de comienzo, resulta usted fascinante con ese corte de pelo " a lo garçon" muy años veinte.
Si hemos de hacer caso a los expertos del Museo del Prado de Madrid,donde miro con frecuencia y fascinación "El triunfo de la Muerte", el autor es el padre ,Brueghel El Viejo a quien siempre se le ha atribuído. Yo no lo dudo.
Siga usted el blog y cuénteme más cosas de usted. Me da igual que sean ciertas o no lo sean.
Un saludo

Irislis dijo...

No soy Pola Negri, tampoco Louise Brooks, con una vida personal bastante más conflictiva y anecdótica, digna del más estrafalario drama.

Tampoco luzco ese estilo en el mundo detrás del teclado y el ratón, pero sí lo aprovecho casi con descaro en el espacio de los unos y los ceros.

Me ha sorprendido encontrar este rincón casi por azar, me he deleitado leyendo con el morbo que describe Octavio, casi como pegando el oído a una puerta cerrada, las anécdotas del Tío Florencio.

Seguiré por acá, téngalo por seguro, y tambien visitaré nuevamente el blog de Tomás, he de irle descubriendo poco a poco.

Enrius dijo...

Qué bien, Irislis, contar con una seguidora de sus características.
Esa es la pequeña o gran maravilla de la red. En el momento menos esperado aparece una fascinante mujer, con nombre de princesa normanda de leyenda, que decide pasar una temporada con nosotros en la habitación del Hipnal.
Octavio quedará prendado de usted (déjeme que nunca la trate de tú, que me parece una vulgaridad) al igual que yo mismo.
Bienvanida a esta habitación en la que estamos, aunque no somos,bastante esquizofrénicos, pero no siempre.
Rosina , de Montevideo,más uruguaya que la hierba mate,Octavio de La Rioja,más madrileño que La Cibeles,Coco, que aparece de vez en cuando,igualmente uruguayo y yo madrileño de cuatro generaciones,encerrado en esta habitación.
Ongi Etorri (Bienvenida en vasco)

Rosina Cavestany dijo...

Sólo un madrileño de Madrid puede decirle "hierba mate" a nuestra yerba, la querida ilex paraguaiensis que llena cotidianamente los mates de todos los uruguaiensis. YERBA MATE YERBA MATE YERBA MATE YERBA MATE. salú.

De la Academia de la Lengua dijo...

H :letra generalmente muda en el idioma castellano.Se usa mucho en este idioma para no tener que decir "Jierba" o "Llerba" que resultan tan fonética y visualmente desagradables.
Y: letra llamada en el idioma castellano o español,"y griega", muy usada por los que gustan del "griego" y en algunos paises del cono sur, para referirse a los yuyos,los yuyitos del campo.

O. dijo...

Irislis, me gusta usted. Pero resulta que estoy dormido, deshecho, como he comentado ya en otra ventanita de estas hace un momento y no me atrevo a desilusionarla con mis tonterías mal expuestas. No dude que en el momento que me halle a mí mismo le contaré algunas cosas que quizá despierten su atención.
De igual modo me sirve la desgana para decirle con el cariño de un tío a una sobrina, a Rosina Clavelyna, que ha abierto un mapa en mi cabeza en el que se debaten los paramentos del Hipnal, esclarecidos por sus averiguaciones, y que bien podrían servirnos de algo.
No digo más, por lo mío, pero volveré en cuanto mate la hierba.

Rosina Cavestany dijo...

Todos mis respetos a Usted, egregia, preclara, eminentísima, magistradísima, prestigiosa, insigne, célebre, magna y gloriosa Academia de la lengua española. Más ni usted ni cuantos más lograrán convertir la yerba en hierba. Por estas latitudes (a saber Latitud 34º 54'38" Sur y Longitud 56º 10'44" Oeste, abreviando 34/56) su respuesta provocaría una inmediata e irrespetuosa carcajada estentórea en todos los habitantes de la capital, y dos consecutivas en los habitantes de nuestras praderas y pueblos del interior, que serían luego repetidas en todos los fogones y contubernios bolicheros durante las próximas cien generaciones.

De la Academia de la Lengua dijo...

Lo que sospechábamos.Prefiere el griego...

Irislis dijo...

Me tomaré un tiempo entonces para deshacer mis maletas e irme poniendo al tanto de lo que se cuece en esta habitación. Eso sí, la bombilla (o en el masculino de mi tierra) debemos cambiarla. Es tan mortecina que acabará con mis pobres ojos. Ya decía mi abuelita, no hay peor castigo para un lector que el quedar ciego y no encontrar quien quiera leerle en voz alta.

Seguramente el tío Florencio ha estado husmeando en esta habitación que me ha tocado, porque he encontrado una cáscara de cambúr (o banano, no sé cómo le conocen ustedes por aquellos mundos lejanos) junto a unos huesos de pollo, llenos de hormigas.
No se preocupen, yo misma los recojo, pero por favor consíganme una bombilla de al menos 80 watts. Me gusta leer por las noches.

A Enrius ya le he conocido (y me debe una respuesta), a Octavio le he espiado entre las sombras. Le ruego se tome su tiempo para descansar, pero eso sí, vuelva antes que me rechacen la American Express y no me dejen pasar más allá del Lobby. Amiga Rosina, ni la Real Academia, ni la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana ni ningún otro ente disuasorio, gregario, sexista, fascista, manicurista, estilista, físicoculturista nos quitará la Y de Yerbabuena o Yerba Mate, ni me pondrá una Zeta en los labios al decir Sapato, Sancudo, Sorrillo o Sarcillo. Que así me he criado.

Rosina Cavestany dijo...

Irislis, querés ser mi amiga?

Ocnecio dijo...

Con la llegada de Isrilis al Hipnal se equilibra, hasta lo que sé, la cosa de los huéspedes en el Hipnal. Si fuera el caso que el tío Flo no contase, pues estaríamos Rosina e Isrilis, por un lado, y Enrius y yo por otro (aunque cada uno por nuestro lado). Las chicas parece que traen maletas y que descuelgan sus cosas en los armarios y creo que Enrius tiene el suyo, amplio, en su estancia que supongo será también estudio o atelier.
De su caballete salió sin duda lady Helena, que en mis mareos y ensoñaciones creí dama de chapa, real como la Mangano y que sólo era eso, un sueño mal ensoñado. Se atrevió a escribirme de vuelta a mis cartas, pero lo hizo alguno de los sosias de mi hermano. O sea que existe, pero no está como dama tangible, sino pintada a lo alto y ancho, sin profundidad; todo lo contrario que Rosina, que se describe como se describe y que por no equivocarme y encender su carácter (tampoco me apetece volver a leer sus autorretratos) no describiré yo, dejándoles con lo que recuerden que dijo sobre sus medidas.
Rosina tiene un cuadro retrato de la tía Matilde en su dormitorio y tras él encontró pasadizos que exploró muy poéticamente, no digo yo que la expedición no fuera real, digo que la descripción fue atenta y bella, fuera real o imaginaria.
Yo no tengo armario. A medida que me voy encontrando mejor, y al hacerlo me doy cuenta de lo mal que he estado, me encuentro con que tengo pocas cosas. No hay cuadros. Sólo los que veo en este blog. Muchos y buenos, otra cosa no sé, pero mi hermano sabe pintar.
Ya llevo unos días que recojo las cosas del vestíbulo y no me desnudo ni alboroto, tampoco me pongo las falsas cicatrices, ni me mancho de salsa de tomate para parecer que me desangro. No asusto a nadie, pero todo me asusta a mí. En esto no estoy mejor.
El tío Florencio en calzoncillos es un espectáculo. Calculo que medirá más de un metro 80 y que rondará los ciento veinte kilos, o más en ambas medidas, puede que mida uno noventa y que pese ciento cincuenta kilos. Podría ser.
Anoche me dijo: estás hecho un asco. No sé que verá en sí mismo, pero lo que está claro es que la autoestima en estos Cavestany no tiene medida.
No hay espejos en esta especie de apartamento de dos pasillos que se bifurcan varias veces hasta encontrarse de nuevo justo frente a la habitación del tío. Como creo haber contado ya, se ve muy poco porque las bombillas son escasas y no todas encienden, y porque las ventanas están todas entabladas, como si fuera a suceder un ciclón en el interior. En los pasillos hay multitud de cosas amontonadas que el tío revisa todos los sábados, tarea en la que símplemente apunta en un gran libro lo que le digo que llevo de un sitio a otro, como Sísifo, para nada. Es verdaderamente agotador. Cada semana hay más cosas, trastos de las expediciones de Enrius que va trayendo aquí con no sé qué objetivo. Probablemente me lo hayan contado, pero no me acuerdo. Pero ahora estoy mejor e iré recomponiendo todo esto que me sucede, poco a poco.
Ahora que lo pienso, sí hay un cuadro. Es un óleo pintado sobre tabla, oscuro y extraño. Un señora mayor pero con cutis de virgen de la inmaculada y ojitos bonitos, pero tristes, que está sentada en una silla estilo remordimiento, mirando al autor del cuadro(supongo que Enrius), al que no se ve, pero se intuye que está en donde está el espectador. Junto a ella hay un ser patético, con ojos de loco pacífico o de cretino, vestido con traje y corbata, parece un hombre de unos 40 años, calvo y de tez biliosa que mira a ninguna parte, como aburrido de posar y preocupado por algo que le atormenta. Junto a una mesita hay una escultura policromada de un ¿gaucho? montado en un caballo blanco, de unos cincuenta centímetros de alto. Tras todo ello una cortina roja, vieja y un poco raída, muy parecida a la que cuelga junto a la puerta de entrada a este apartamento. No sé quiénes fueron o son estas personas, o si simplemente existen ahí mismo y sólo ahí, en el cuadro. La pintura no tiene marco, pero tiene claverteado muy pulcramente un ladillo en los bordes de la tabla. No sé por qué no me acordaba de este cuadro. Será que ahora me he hecho más al lugar. Quizá haya aparecido alguna vez en mis sueños, sobre todo el cretino. Me da miedo y pena. Recuerdo mis sueños de miedo y pena.

Isrilis dice que me ha entrevisto, y me asalta un pudor enorme, ¿qué habrá visto de mí? Una vez amé a una actriz venezolana, todavía la amo, pero sin esperanza, como a tantas otras. Se llama o llamaba Alma y representaba a un personaje terrible de Ibsen cuando la conocí. El personaje era una de esas mujeres que fagocitan a los hombres, según Strindberg. Pero al revés que su personaje era espontánea y olía muy bien. Llevaba el mar venezolano en los pechos y la arena blanca de las playas en el pelo. ¿Qué diría si me viera así ahora?
Ya veo que estoy mejor. Mi libro, La desgana, avanza ahora muy rápido.

Enrius dijo...

Ocnecio, te ruego que hagas una fotografía de ese cuadro al que aludes para publicarla en el blog y contar la verdadera historia de esa familia que se quiso retratar con la estatuilla del gaucho uruguayo.
Yo no puedo ir ahora al Hipnal pero, insisto, haz una foto del cuadro (que yo recuerdo muy bien y sé porque lo tienes cerca y lo miras de vez en cuando).
Seguro que a todos les gustaría conocer a esta familia.
Haz la foto.

Enrius dijo...

Querida Irislis.
La respuesta que dice le debo, se la he dado a usted en la entrada "Aquella famosa Península".
Aquí no voy a decir más , que ya hay bastante jaleo.
Es que no me pasan ustedes de una a otra entrada y yo sé que las puertas del Hipnal crujen y chirrían como en las películas de terror que tanto le gustan a usted,pero pase Irislis,querida amiga(la trato con deferencia para que no me pierda los papeles).
Hace días que espero su comentario...

Ocnecio, Ocnubio, et. dijo...

Siento comunicarles a todos que se han llevado esta tarde a Florencio a una Residencia de La Comunidad y que a mí me han desalojado porque tienen que fumigar.
Así que, aprovechando que estoy mucho mejor, me marcho yo también a terminar mi novela a otra parte.
Dejo a Enrius a cargo de todo, a cargo de todo estaba, y si alguna vez me necesita me llamará y haré lo que me pida.
No puedo decir que ha sido un placer conocerles a todos de esta manera, pero lo digo: ha sido un placer.
A partir de ahora seré un mirón de lo que cuenten ustedes que suceda en este hotel tan raro, pero no volveré a intervenir más.
Abur.

Anónimo dijo...

Me había ilusionado yo con esta Irislis pero, como tantas mujeres, asoma la patita, deja el aroma de su perfume embriagador y se va. Igual ni vuelve. Señorita, un poco de formalidad.

Tony Soprano Jr dijo...

Todos quietos paraos hasta ver, que igual no es nada.

Irislis dijo...

Ya veo que este visitante anónimo se atreve a dejar ver su misoginia y no es capaz de siquiera decir su nombre! Qué desfachatez!

Pero no crea usted que me amilano ante tan evidente falta de delicadeza. Gracias amigo Soprano por darme el beneficio de la duda. He vuelto apenada por estar tanto tiempo fuera, y por haberme ido sin darles explicaciones, sólo puedo comentarles que me ví forzada a trabajar pescando perlas con los dientes durante una buena temporada frente a las paradisíacas playas caribeñas, que de tanto verlas y padecerlas, ya me resultan odiosísimas. Prefiero estar acá en el frío, sin importar el que no pueda pegar ojo en la noche teniendo que aguantar los ronquidos de la habitación de al lado (Quién está durmiendo en la 17? Será acaso un tigre rescatado de un circo? Si es así, voy a ir a jugar con el. Me encantan los animales)

He de decirles que he encontrado todo muy cambiado y alegre, nuevos visitantes, nuevas imágenes, nuevos temas de conversación. Los iré leyendo poco a poco, tal como me gusta comer el chocolate (aquí se le dice chocolate, no chocolatina)

Rosina querida, ya te considero mi amiga, te invito a comernos unos pastelitos con café mientras me contás los chismes que me perdí

Ichiro Takasi dijo...

Mi estimada Irislis
Estoy anonadada con su discurso que no llego ni a la suela de su zapato. Aunque soy muy leída pues mi profesión me obliga, soy traductora de folletos de instrucciones de aparatos electrodomésticos japoneses al español, claro que es una profesión muy denostada por lo difícil que a veces resulta seguirnos.Me gustaría pedirle consejo ¿qué les da Ud a los hombres para que desde Japón se vea el rastro de babas que van dejando tras sus escritos de Ud?
Estoy hasta el kimono de todos ellos.
Un afectuoso saludo

FEDE dijo...

En la 17 estoy yo, ¿qué pasa?, ¿que ronco?

Irislis dijo...

Hayimashite Ichiro-san!

Tanto gusto en responderle. he de confesarle que yo ni doy ni pido nada a nadie, porque seguro que luego lo quieren de vuelta. Estoy segura, eso sí, que se dejan llevar por su propia imaginación y están convencidos que quien escribe es la mismísima dama de la foto que ilustra mi perfil, con todo y que esta murió plácidamente a los 80 años y que hoy, de estar viva, tendría 103.
Aquello de "la gente come con los ojos" no tendría más validez.

Fede, si no es usted quién ronca en la 17, será acaso que su CIA, que le solía acompañar hace unos días atrás, sufre de obstrucción de las vías respiratorias? No se asombre usted si un día amanecen ustedes con una almohada en las narices.
Saludos

Ichiro Takasi dijo...

Doña Irislis
Qué razón tiene, por eso no quise poner mi foto en mi puerta de este hotel tan confundidor. De todas formas, qué domingo más plácido este 7 de Junio con todos los hombres apagados, seguro que hay alguna competición de balompié importante. Me voy a tomar un té verde.

Rosina Cavestany dijo...

Es así, Ichiro-San, si andan pocos hombres alrededor, hay alguna pelota rodando. Que cosa mas curiosa esa, igual que con los controles remotos, son como extensiones masculinas, no?
Ya de chiquitos muestran esas aficiones tan raras, y tienen 80 años y siguen mirando alguna pelota, de cualquier tamaño, porque igual les viene el futbol que el golf, el polo, el beisbol, el basquetbol, el pin-pong, lo que sea, pero mientras la bola siga en movimiento, él estará mirando estupidizado. Hasta a Daniel, que es muy majo y mejor que la mayoría, a veces le pasa. Esporádicamente, pero a veces le pasa. Le acepto un té verde.

Ichiro Takasi dijo...

Cuando haga mi ceremonia del té CHA-NO-YU está invitada, hoy estoy demasiado relajada frente al fuego oyendo "la canción de solveig" una vez tras otra, hay días que no está una para muchas vainas.